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Mi Diario: Viernes de gloria

Mi Diario: Viernes de gloria

Querido Diario:

Sin temor a equivocarme, hoy es un viernes de gloria.

Para una persona amada, hoy es el inicio de una nueva oportunidad. Hoy, sin demoras, inicia un recorrido arduo que implicara fuerza, cansancio pero ante todo satisfacción.

Yo me siento emocionado. Entre otras cosas, porque sé cuánto esta persona ha deseado abrir fuegos en esta oportunidad, y además, la desazón que en el pasado experimentó cuando quiso encontrar apoyo. Me emociono porque la aventura que se emprende a partir de hoy rendirá una alegría a largo plazo, que no cabe en ningún retablo, en ningún cuadro alocado sobre un paisaje exacerbado. Una alegría que bien podría ser inexplicable.

Yo me siento positivo, frenéticamente positivo, porque esta persona amada luce positiva; en su mirada se enciende un rumor de ilusión que le aviva todas las facciones, le corre por el rostro como una caricia al punto de resbalarse en sus pómulos. ¿Es el optimismo un sentimiento confiable? Nada, en el pasado, fue sencillo o significó el despliego escaso de esfuerzos. Todo ha tenido un costo ingrato, pero duradero. Tal vez el optimismo no sea el mejor puerto para partir, pero sin duda es el mejor derrotero.

¡Es que si la vieras!, querido Diario amigo. Cada vez que habla del tema, la sangre se le asoma en un lindo rubor, las manos le tiemblan con un vaivén cauto pero determinado. La voz se deja acariciar con una emoción insólita. Es como si la belleza se le acentuara, se magnificara en un espejo profundo. Ella y su alegría han sido mi punto alto de la semana.

Sé que vendrán días difíciles, como en todo donde hay vida. Habrá días en los que tal vez ella querrá empecinarse en una locura explosiva, en la que el trabajo y la casa le construirán laberintos de cefaleas inmisericordes. Ya sé cuál será mi aporte, cuál será mi rol. Ella lo sabe y es mejor.

Lo que venga lo habrá de enfrentar siempre acompañada. Para esta aventura, ella me ha invitado para verla de cerca, para vivirla con ella. Yo viviré esta aventura con ella, en sus partes alegres, pero sobre todo en las complejas, en las que todo parezca adquirir un tono grisáceo o en las que todo resulte un lodazal de dudas. Estaré en los aguaceros, en las tormentas eléctricas, en las noches de insomnio y cansancio. Un día, ella, hermosa desde el pie hasta la mirada, habrá de recibir la recompensa que validará todo. Yo estaré de pie para aplaudirla y ese día lloraré como cualquier debilucho sentimental porque entenderé la enorme felicidad de ella y la tendré frente a mí.

¡Vos podés! Siempre has podido. Naciste para triunfar. Lo que venga no se comparará con la fuerza que siempre has tenido. Yo prometo librar junto a vos todas las batallas que vengan. ¡Qué no falte Dios! Lo demás lo sabremos resolver.

¡Feliz camino al éxito! ¡Solo será difícil porque es real! ¡Pero solo lo que es real será tuyo, incorruptiblemente tuyo!

Tuyo y también del Diario, Yo.

               

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