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MI DIARIO: -Curso de Movilización Efectiva en San José

MI DIARIO: -Curso de Movilización Efectiva en San José

Querido Diario:

Está bien, lo admito: me exaspero fácilmente. Pero, en realidad, eso no es ningún secreto. Quienes me conocen saben que puedo pasar con rapidez de un estado tranquilo a uno irascible. Algunos estudiantes me han dicho que soy medio bipolar. Su preocupación me enternece, pero su discurso propiamente me enfurece. En todo caso, ya sabemos que soy un chichoso.

Jamás podré entender cómo es posible que la gente no sepa caminar en San José. Voy, por ejemplo, caminando por una acera fría cualquiera y muchas veces me toca driblar al prójimo que va delante de mí. Lo peor es que cuando lo rebaso, luego de unos malabares fantásticos que pueden incluir el lanzamiento temporal a la calle con la posibilidad grandiosa de encontrarme un carro de frente, compruebo que el prójimo viene escribiendo en el celular o viene escuchando un audio, o, sencillamente, viene leyendo alguna sandez que lo entretiene y lo abstrae de la cochina realidad en la que yo, energúmeno e impaciente, me veo envuelto.

¡Palabra que un día voy a empujar a alguien descaradamente! Lo único que me queda es vociferar en voz alta para que el prójimo me escuche. ¿Se enoja? Me vale. ¿Quiere decirme algo? Adelante, dígalo, vivimos en un país libre y con muchos dentistas. Lo sé, la violencia nada bueno depara, pero cómo cuesta, Dios del Kilimanjaro…

Por eso, mientras viajaba en el asqueroso bus de Sabana Cementerio, no tuve más remedio que reflexionar. Reflexioné.

Un día, voy a proponer impartir un curso que enseñe cómo diantres caminar en San José sin provocar molestias a los demás. El curso se llamará Movilización Efectiva en San José. No pretendo decir que soy un diestro comprobado, pero al menos, procuro hacerlo de forma rápida y tratando en la medida de lo posible de no ser obstáculo para los demás.

Básicamente, mi curso tendrá las siguientes recomendaciones:

  • Hermano, hermana, antes que cualquier otra cosa, guarde el miserable celular mientras camina. Además de exponerse a que se lo arrebaten, lo y la torna más estúpido o estúpida que de costumbre.
  • Camine por la derecha. ¿Sabe cuál es la derecha? ¡No, esa no! La otra derecha. ¿Cómo rayos superó la etapa preescolar?
  • Esté siempre atento o atenta a los eventos que se suscitan mientras camina. ¿No sabe qué significa la palabra “suscitan”? Entonces, por favor, con más razón, NO SALGA A LA CALLE.
  • Señora: si va a detenerse a contemplar algo que vio en una tienda, tenga la gentileza de orillarse. No se detenga a medio camino a decirle a la amiga que esos calzones están muy bonitos mientras provoca que todos los que vienen detrás choquen contra su estorbosa humanidad. Disculpe, señora, usted comprenderá que eso da mucha cólera.
  • Camine con decisión, no lo haga de manera errática. Si es por la derecha, la derecha (es lo que se recomienda), si lo hace por la izquierda ¡qué majadería!, pero bueno, hágalo. No se ponga a zigzaguear, no ande por el centro como si estuviera alentado o alentada por guardaespaldas. Si no sabe para dónde demonios va, ¿para qué sale?, y si a pesar de eso debe salir, pregunte, indague, pero no estorbe.
  • Básicamente, cuando camine, no estorbe.
  • Repita después de mí: caminaré bien, no estorbaré. Caminaré bien, no estorbaré. Caminaré bien, no estorbaré. Caminaré bien, no estorbaré. Así verá cómo el universo tiene sentido.
  • Sea feliz, pero no estorbe, por el amor al gallo Claudio, al Oso Yogi, a Homero Simpson y al doctorsísimo House.

Tuyo, Yo.

               

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